“Duele Bogotá, vuelve la inseguridad y para ello “Tolerancia 0”: Fernando Murgueitio, candidato al Senado de la República 2018 – 2022

“Duele Bogotá, vuelve la inseguridad y para ello “Tolerancia 0”: Fernando Murgueitio, candidato al Senado de la República 2018 – 2022

Bogotá es considerada la ciudad de todos, la ciudad de nadie. En ella convergen todas nuestras regiones con sus costumbres y culturas. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en muchos casos son muy necesarias para detenernos y hacer una reflexión que permita imitar casos de éxito.

Bogotá presenta un pico de violencia inusitado que tiene atemorizada a la ciudadanía, según revela la unidad Investigativa del periódico El Tiempo.

Bandas transnacionales, encabezadas por delincuentes procedentes especialmente de Medellín, tienen azotada a la capital. Pero ya la inseguridad desborda la realidad a tal punto que una señora embarazada quedó cuadrapléjica y con su bebé de apenas 4 meses de gestación en peligro por cuenta de asaltantes que la atacaron para hurtarle su camioneta blindada en pleno barrio Rosales. Otros dos ciudadanos no contaron con suerte y murieron, los dos casos con arma blanca, el primero al robarle su vehículo nuevo y el segundo por robarle su bicicleta.

Hace unos 26 años Nueva York experimentaba una situación de criminalidad impensable por cuenta de tres aspectos: el vandalismo juvenil, la epidemia de Crack y una evidente corrupción policial.

Que sucedió entonces en la Gran Manzana que hoy es considerada la ciudad más segura de Estados Unidos?

Primero la llegada de Rudolph Giuliani como alcalde quien nombró comisionado de Policía a William Bill Bratton y bajo un plan general denominado “Cero Tolerancia” inició una transformación, que tuvo que ver con varios factores.

Procedimientos novedosos que involucraban el uso de la tecnología para detectar las zonas donde se cometían más delitos.

Seguido de esto se ordenó que todos los policías salieran de las comisarías y se desplegaron a las zonas donde se cometían más delitos.

En Bogotá la presencia policial es baja en estas zonas y se ha cuestionado su efectividad; cuando hacen presencia se la pasan chateando en sus celulares como se denunció  o pendientes del pico y placa.

En Nueva York hacer graffitis, colarse en el metro y consumir alcohol en la vía pública eran habitualmente tolerados, pero con la campaña cero tolerancia se constituyó en una forma de construir orden y prevenir delitos mayores.

Bogotá no ha podido controlar la evasión en Transmilenio, los jóvenes consumen alcohol y fuman marihuana descaradamente frente a las autoridades, así se puede constatar por ejemplo, en el  Park Way, en el que hay un CAI muy permisivo, o en otros lugares las pintadas de paredes se le volvieron un problemas a las autoridades más aún, con el antecedente en el que la fuerza pública se excedió con el desenlace fatal del grafitero muerto por la policía.

En Nueva York se empoderó más a la Policía y se descentralizó su accionar pero como se temía por sus vínculos con algunos sectores de la delincuencia lo que se hizo fue ponerle un contrapoder y se creó entonces una estructura de control interno, una unidad armada que se dedicó a combatir a los policías corruptos.

Bogotá y nuestras ciudades colombianas continuarán con policías corruptos sino se hace una reestructuración efectiva de esta entidad. Es cierto que ha habido avances significativos pero los sueldos siguen siendo muy inferiores y la responsabilidad y riesgo de nuestros agentes muy alta, lo que los hace vulnerables frente al fenómeno de la corrupción.

En Estados Unidos según Etchehoyen Lynch, miembro de la Asociación Internacional de Analistas Delictuales, las estadísticas subieron de 150 a 700 la cantidad de presos por cada 100 mil habitantes, que fueron medidas de choque reales para sacar al delincuente de la calle.

En general en Colombia por el contrario “uno de los detonantes del pico de violencia es la excarcelación de delincuentes que trajo consigo la llamada descongestionó carcelaria”, aspecto negativo ya que quienes vuelven a las calles llegan a seguir delinquiendo.

El Presidente Santos anunció para Bogotá, como medida, el aumento en el pie de fuerza policial de 500 efectivos. En Nueva York no se incrementó la fuerza de policías “se tomaron medidas para que tuvieran mayor presencia en las calles, como comprar muchos vehículos y desarrollar patrullajes unipersonales”, según Etchehoyen Lynch.

Una comparación final fue la medida de Giulani denominada ” teoría de  las ventanas rotas” que como lo explica el sicólogo Phillip Zimbardo, de la Universidad de Yale “Hay barrios en los que se produce un ambiente de anomia, donde nadie se preocupa por el aspecto físico del lugar. por eso se ven autos abandonados, grafitis y ventanas rotas” de allí que si se impide el deterioro de sectores y regulan conductas es una forma de evitar el delito. Bogotá hizo un gran esfuerzo con el llamado Cartucho, sin embargo lo que ha ido sucediendo es  la proliferación de otros sitios similares por la migración de habitantes de la calle a otros sectores.

La consigna es que el orden llama a orden y si seguimos permitiendo el caos difícilmente se podrá controlar la delincuencia. Por eso primero orden y autoridad; así tendremos ciudades más seguras.

Tomado de:
https://www.conservador69.com/mi-blog/duele-bogot%C3%A1-vuelve-la-inseguridad-y-para-ello-tolerancia-0