Palabras del presidente del Partido Conservador, senador Hernán Andrade Serrano, en el Encuentro Intercultural del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Palabras del presidente del Partido Conservador, senador Hernán Andrade Serrano, en el Encuentro Intercultural del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Amigas y amigos:

Durante estos meses en los que he tenido el privilegio de servir como Presidente del Partido Conservador, en muchas ocasiones me he hecho la pregunta de cuál es nuestra identidad ideológica. Esa reflexión, esa íntima búsqueda, corresponde con un momento en el cual el país entero, sus ciudadanos, sus partidos, sus organizaciones cívicas, y sus pensadores, viven horas de profundo examen de sus convicciones, y tal vez de realinderación ideológica. Tenemos, por ejemplo, como nuevo actor de la política nacional, a un partido que nace de la desmovilización de una guerrilla armada, y trae consigo ideales que chocan de frente con muchas de nuestras convicciones. Por ello es de extrema importancia la labor de examinar las nuestras, de explorar sus fundamentos, de actualizarlas y traerlas a la vida de hoy, al presente, a que les hablen y les puedan llegar a las colombianas y los colombianos de nuestro tiempo. Si no lo hacemos, si evitamos este ejercicio de examinar y fortalecer nuestro acervo de bases ideológicas, pasarán por encima de nosotros aquellos que sí las tienen bien claras, y que las defienden con el entusiasmo propio de quien ingresa a la vida política.

Les contaba entonces, a propósito, que esas reflexiones me han tenido ocupado e inquieto durante los últimos once meses. He llegado inevitablemente a hacerme la pregunta de qué significa ser conservador. Y en las conversaciones que he tenido con amigos y contertulios, hay quienes proponen que la clave para responder a esa pregunta está en el verbo conservar. “Si el partido es conservador”, dicen, “debe ser porque busca o propone conservar algo”. De acuerdo con dicha versión, lo que habría que identificar es qué es lo que quiere conservar nuestro partido.

Yo, con el respeto debido a quienes la proponen, me alejo de esa formulación. Primero, porque no puede ser que el ejercicio de reflexión ideológica se limite a una cuestión de diccionario. Este es un problema filosófico, no un problema de lexicografía. Y aun cuando el nombre de nuestro partido sí nos debe decir algo, y sí debe transmitir un mensaje, tampoco podemos pretender que él agote toda nuestra reflexión de identidad política y de fundamentos filosóficos. Sobre todo porque un partido moderno tiene que tener la capacidad de ofrecer respuestas a los problemas cambiantes de un mundo que, a medida que se transforma, nos presenta desafíos nuevos prácticamente todos los días.

Pero además porque, si la propuesta es entonces simplemente que el Partido Conservador se dedique a conservar, a mantener los rasgos de un orden anterior al que se añora con nostalgia, les digo con toda la franqueza y con toda la verticalidad que hay ciertos aspectos de ese orden anterior que no son dignos de conservarse, y que no merecen que una colectividad como la nuestra los ampare. Entre ellos, tal vez el más prominente es la condición de marginación, discriminación, y maltrato, en el que nuestra sociedad y muchas otras sociedades han mantenido a las mujeres. Y eso hay que decirlo con firmeza y sin vacilaciones, porque la realidad habla por sí misma, y nos habla duro, y nos dice que por todas partes podemos encontrar instancias de maltrato a la mujer: maltrato psicológico, discriminación laboral y profesional, acoso sexual, y la peor de todas, el ejercicio de la violencia específica contra la mujer, con formas que le son propias y que la diferencian de otras formas de violencia. Porque es, lo repito, violencia contra la mujer: es violencia que lleva consigo la intención de intimidar, de mantener en supuesta inferioridad, de someter. Esta violencia representa un caso inaceptable, contrario a la dignidad humana, y que no merece más que un absoluto e incondicional rechazo. Y más aún cuando ella se ejerce en el seno de la familia, pues además del daño producido a la mujer se hiere y se maltrata a los niños, y se vulnera la institución de la familia, con todas las consecuencias que ello tiene para la sociedad.

Quedan aún en nuestra sociedad rezagos de conductas que no merecen más que su erradicación. Qué decir de aquella horrenda costumbre según la cual, en el fin de semana, el hombre se emborracha con sus amigos, y llega a la casa a golpear a su mujer. Y si creen que estoy hablando del pasado, y si creen que estoy haciendo una caricatura de algo que ya no existe, basta que consulten el informe epidemiológico de violencia de género en Colombia, producido por Medicina Legal, para que vean que la gran mayoría de casos de violencia intrafamiliar contra la mujer ocurren los sábados y domingos. ¿Y creen que es poco? Pues oigan: casi 12.000 casos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar en el año 2016, solo en días domingo. ¿Y quién es el agresor? Escandalícense aún más: en 2016, hubo 36.194 casos de violencia contra la mujer por parte de su pareja o ex pareja.

Nada de esto hay que conservarlo. Ante la violencia contra la mujer, el Partido Conservador sólo puede decir “no más”. Porque si algo debemos conservar es la dignidad humana, la inviolabilidad del cuerpo y de la honra, la integridad de la familia, y la igualdad de condiciones y oportunidades para todos, especialmente para quienes han sufrido históricamente el maltrato y la discriminación, como las mujeres. Y digamos “no más” no solo a la violencia, sino también a todas las demás formas de maltrato y marginación. No más brecha salarial en contra de la mujer. No más exclusión de la mujer de los cargos directivos. No más exclusión de la mujer de los escenarios de representación del país, como ocurrió en reciente incidente, en el cual una delegación literaria colombiana que viajaba a un festival francés iba integrada por diez hombres y ni una sola mujer. Ni una sola mujer, en este país cuyas mujeres han dado tanto al arte de la escritura.

Hago un llamado a todos los candidatos al Congreso de la República que lleven el aval de este partido, a que incluyan en sus plataformas mayores avances en protección e igualdad a la mujer. Seamos dignos de un país que nos observa, y que pone en nosotros sus esperanzas de cambio y de transformación, con apego, como conservadores que somos, a principios eternos de dignidad de mujeres y hombres.

Muchas gracias.